Esta es una cosita que escribí hace tiempo y que hoy he encontrado enterrada bajo cientos de carpetas y subcarpetas en mi ordenador, no tengo muchas ganas de escribir, así que me ha venido genial.
Es una pequeña oda al amor platónico, escrita en un momento de mi vida en el que en echaba mucho de menos a alguien.
Esta bien volver a echar un vistazo a estas cosas cuando no tienes esa carencia, para aprender a valorar lo que posees y dar gracias a Dios, Alá, Buda, Yahvé o a tu chica cada mañana :)
Hace tiempo que sueño de día.
Sueño con el suave roce de tu cabello en mi espalda, mientras dibujamos siluetas de papel a través de las sábanas. La luz nunca es lo suficientemente tenue, y fuera hace frío, mucho frío… como si un gélido abismo se expandiera desde el acartonado embozo de tu cama hacia el exterior.
Mi almohada añora deshacerse entre tu cuello cuando te acurrucas inocentemente en mitad de la noche. Te necesito. Miro como el misterioso destello lunar que entra por la ventana te muestra ante mí como un diamante en bruto; impoluto, virgen, ávido de maldad o pecado, por el cual muchos hombres derramaron su sangre, y cuyo hechizante brillo eclipsa cada instante, deteniendo todo movimiento cercano, todo atisbo de apetencia o pensamiento, de deseo o preocupación.
Todo está reconfortantemente sereno, mientras mis segundos se toman un respiro. Reposan, tranquilos, sobre el delicioso aroma del Jazmín de tu ventana, que parece impregnar todo mi mundo con su esencia, que cuida de arroparte cuando sueñas, de soñarte cuando faltas.
Una liviana lluvia rocía los cochambrosos tejados, erosionando cada poro de tu piel hasta llegar a mis sentidos, empapándote hasta calar en lo más profundo de mi cabeza, de donde sólo tú tienes llave.
Sigo despierto y la noche es infinita. Con las manos entrelazadas bajo mi nuca pienso en todos los momentos que pasaría a tu lado, que disfrutaría contigo, que se harían eternos entre humo y el tocadiscos. Imagino todas las sonrisas que esbozarías ingenua, cómplice de mis ideas; todos los nombres que tendrías; tu tez pálida, caoba; tu pelo rojizo y dorado como el trigo; todas tus odiosamente maravillosas formas de ser y cada una de las palabras que impaciente, calmada, me dirigirías.
Querida Jane, se me cierran los ojos y tendré que dejar de soñar contigo, para encontrar a una Jane que pueda tener despierto.
Me ha encantado tu Carta a Jane porque más de una vez he soñado yo también con llegar a lograr que el amor en mi vida fuera algo parecido a eso.. me fascina el encanto de todas esas pequeñas cosas que se comparten, y hasta se regalan, en la intimidad: las miradas, las confesiones, los gestos.. Y sin duda tu reflexión final es lo que acompaña como un jarro de agua fría cuando Jane no existe. Yo aún sigo buscando, aunque con los ojos algo más abiertos que antes, creo. Pero me alegro enormemente por ti por haberla encontrado ya :)
ResponderEliminarY respecto a tu comentario me ha encantado! gracias por leerme y decir sin tapujos lo que piensas.. esa sensación de desasosiego de la que hablas me lleva invadiendo ya un par de añitos.. pero tengo la esperanza de que esa futura y superficial existencia no llegue nunca.. pero sí, son ideales útopicos jeje, no puedo evitarlo.
Un besillo señorito!
Es una carta, cuanto más, delicada.
ResponderEliminarBuscar, no sé si es el verbo adecuado, creo que esa Jane aparece, te cambia la vida, y con suerte, no se va. No pasa siempre, pero a veces pasa.
Como ves el blog es genial, una pequeña familia de "rallados".
Te sigo desde cerca, un besazo Vic!
pets!!!
ResponderEliminarsoy zuga, veo que también estás por aquí!!
te añado a mi lista, un abrazo!!!
cielo me he enamorado de la carta, de tu manera de escribir(: de tu manera d expresar, encontrarlo es complicado, pero se consigue!
ResponderEliminar